
Hay que exigir a cada uno lo que cada uno pude hacer. La autoridad reposa, en primer término, sobre la razón.
Conozco un planeta donde hay un señor carmesí. Jamás ha aspirado una flor. Jamás ha mirado una estrella. Jamás ha querido a nadie. No ha hecho más que sumas y restas. Y todo el día repite como tú ´¡Soy un hombre serio! ¡Soy un hombre serio!´. Se infla de orgullo. Pero no es un hombre... ¡es un hongo!
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